¿Cómo persuadir y entrenar a tus tomadores de decisiones de tu empresa?

La persuasión está en todas las interacciones humanas. Desde los esfuerzos de una mama intentando convencer a su bebé de tres años de edad a comer vegetales hasta los intentos de un vendedor para que nos llevemos el mejor auto o el que más nos “convenga”. La gente y las empresas tratan de influir a los demás desde siempre y esto lo podemos controlar para el beneficio de nuestra empresa.

Todas las situaciones son distintas, pero llega un momento en el que hay un solo objetivo para la empresa. Y eso se traduce en garantizar el cumplimiento de sus trabajadores en pro del objetivo empresarial. 

Ya vimos cómo sería si empoderaramos a nuestros tomadores de decisiones. Ahora, veremos cómo podemos entrenarlos en pro de este empoderamiento y cómo podemos dirigir la conducta para que puedan tener una óptica más clara de lo que necesita la empresa.

Al final del día, empoderarlas significa darles responsabilidades que nosotros soltaríamos. Bueno, aquí la persuasión es fundamental para eso.

Antes de entrar en el tema: ¿Qué es persuasión y que no?

La persuasión no es ni coerción ni mucho menos intimidación. ¡No nos mal interpreten! Las personas pueden verse obligadas a hacer algo, pero no pueden ser forzadas a creer en algo.

La persuasión es la capacidad de convencer a otras personas para adoptar la idea, actitud o acción que está recomendando, para tomar la decisión que desea que esa persona haga. Los presentadores más sabios utilizan la lógica y las razones que son importantes para el público para llegar a un acuerdo mutuo.

Las 4 Pe´s de la Persuasión (por sus siglas en inglés):

  • Beneficio (Profit)
  • Placer (Pleasure)
  • Poder (Power)
  • Prestigio (Prestige)

En base a todo esto deberíamos enfocar el entrenamiento para los tomadores de decisiones, saber y aprender realmente que es lo que necesitan para ser lo suficientemente buenos tomando las decisiones que sean requeridas en la empresa y que ese peso sobre su espalda no termine siendo un mal para ninguna parte.

Deben sentirse parte de la empresa y además, deben sentir que su labor tiene un propósito. Hablando de sustentabilidad y ahorro energético, más allá de los beneficios en los costes operacionales y la reducción de gastos, es hacerlos entender que sus decisiones serán fundamentales para que la empresa sea más verde y esto finalmente, ayudará al mundo. 

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